TAMBIÉN ES NOTICIA

Nombramientos en la Curia Diocesana

Nombramientos en la Curia Diocesana

El obispo diocesano, monseñor Ernesto Giobando SJ, realizó diversos nombramientos en la Curia Diocesana “con el deseo de proveer al funcionamiento y atención de los distintos oficios”. En primer término, designó Moderador de la Curia al vicario general, presbítero...

Convivencia de invierno de los seminaristas en General Madariaga

Convivencia de invierno de los seminaristas en General Madariaga

Como cada año, durante el receso invernal, los seminaristas de nuestra diócesis realizaron su tradicional convivencia, que en esta oportunidad tuvo lugar en la comunidad de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, de General Madariaga. Participaron de estos días de...

Necochea celebró a su Patrona, Santa María del Carmen

Necochea celebró a su Patrona, Santa María del Carmen

La comunidad parroquial de Santa María del Carmen, en Necochea, celebró el pasado 16 de julio la solemnidad de su patrona con una procesión por las calles del barrio y la posterior celebración de la Santa Misa, presidida por el obispo de Mar del Plata, Monseñor...

noche de la caridad MDP

Evangelio del día:

Evangelio según San Mateo 14,22-36.

Después que se sació la multitud, Jesús obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud.
Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo.
La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra.
A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar.
Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. «Es un fantasma», dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar.
Pero Jesús les dijo: «Tranquilícense, soy yo; no teman».
Entonces Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua».
«Ven», le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él.
Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: «Señor, sálvame».
En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?».
En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó.
Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: «Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios».
Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret.
Cuando la gente del lugar lo reconoció, difundió la noticia por los alrededores, y le llevaban a todos los enfermos,
rogándole que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y todos los que lo tocaron quedaron curados.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.