TAMBIÉN ES NOTICIA

Falleció el Pbro. Hugo Segovia

Falleció el Pbro. Hugo Segovia

La Diócesis de Mar del Plata comunica con pesar el fallecimiento del Pbro. Hugo Segovia, sacerdote de extensa y fecunda trayectoria ministerial. Sus restos serán velados este lunes 31 de agosto, en el Hogar García Landera de Necochea. El martes 1 de septiembre, a las...

NOMBRAMIENTO

NOMBRAMIENTO

C.C. Prot. 38/2026 El Señor Obispo comunica a la comunidad diocesana que el Pbro. Juan Marcos Degl'Innocenti ha sido designado párroco de la Parroquia Santa Teresita del Niño Jesús, en la localidad de Cte. Nicanor Otamendi. Tomará posesión durante la Santa Misa que el...

La Pastoral Social recibió a Gustavo Béliz y su nuevo libro sobre IA

La Pastoral Social recibió a Gustavo Béliz y su nuevo libro sobre IA

Con un auditorio colmado, Gustavo Béliz, miembro de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales del Vaticano, presentó en Mar del Plata su libro Atlas de la Inteligencia Artificial para el Desarrollo Humano de América Latina y el Caribe, en una actividad organizada...

Aclaración del Obispado de Mar del Plata

Aclaración del Obispado de Mar del Plata

En virtud de lo publicado por diversos medios de comunicación, entre ellos El Marplatense y La Capital de Mar del Plata, desde el Obispado de Mar del Plata deseamos realizar la siguiente aclaración. Si bien valoramos y acompañamos toda iniciativa orientada a la...

noche de la caridad MDP

Evangelio del día:

Evangelio según San Lucas 4,38-44.

Al salir de la sinagoga, entró en la casa de Simón. La suegra de Simón tenía mucha fiebre, y le pidieron que hiciera algo por ella.
Inclinándose sobre ella, Jesús increpó a la fiebre y esta desapareció. En seguida, ella se levantó y se puso a servirlos.
Al atardecer, todos los que tenían enfermos afectados de diversas dolencias se los llevaron, y él, imponiendo las manos sobre cada uno de ellos, los curaba.
De muchos salían demonios, gritando: «¡Tú eres el Hijo de Dios!». Pero él los increpaba y no los dejaba hablar, porque ellos sabían que era el Mesías.
Cuando amaneció, Jesús salió y se fue a un lugar desierto. La multitud comenzó a buscarlo y, cuando lo encontraron, querían retenerlo para que no se alejara de ellos.
Pero él les dijo: «También a las otras ciudades debo anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios, porque para eso he sido enviado».
Y predicaba en las sinagogas de toda la Judea.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.